El Empíreo: Así suena Caracas

Así suena Caracas


Por: María Milagros León

Hace unos días, un grupo de amigos discutían acerca del Festival Latinoamericano de Música “Suena Caracas”, organizado por la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital. En él, tocarán más de 120 artistas nacionales e internacionales a partir del 28 de Noviembre. Algunos de estos son: el Cuarteto de Nos, los mexicanos de Café Tacuba, Zapato 3, Cultura Profética, el colombiano Wilfrido Vargas, entre otros…

En la discusión, surgieron muchas opiniones y diferentes puntos de vista. La mayoría de los jóvenes rechazaban el hecho de que un evento de tal magnitud se realizara en Venezuela puesto que la inmensa cantidad de dinero (dólares) invertido en este, pudo haberse utilizado para atender otros asuntos que consideraban más importantes, como la escasez de medicinas y de alimentos en el país.

La iniciativa fue considerada como una total perdida de dinero puesto que un festival como ese nunca incentivará la cultura ni la unión social mientras que exista un problema político en el país. “Puro pan y circo… pero aquí no hay ni pan”, “es una cortina de humo para distraer de lo importante”,  “primero que arreglen los problemas y luego que den diversión”, “no saben lo que es realmente importante”, “todos los eventos son gratis… pero espérate que te duela la cabeza a ver si vas a conseguir Atamel…”  decían los jóvenes que se negaban a asistir al espectáculo y con sus argumentos intentaban convencer a los que, por el contrario, si deseaban ir.

En cada frase, se podía sentir aquella frustración y resentimiento de un joven que desea un país mejor desde hace ya unos cuantos años y que, con el pasar del tiempo, se encerró cada día más en una caja mental donde todo, absolutamente todo, es negativo.

Lo que más llamó mi atención en estos argumentos, además del intenso pesimismo,  fue que los jóvenes no hablaban de “nosotros” sino de “ellos”. La solución del problema no estaba en ellos mismos sino en el gobierno únicamente (“primero que arreglen los problemas…”). Cegados por la rabia de todos los aspectos negativos de Venezuela y la redacción de sus largas quejas – espejo de sus frustraciones -, olvidaron incluirse en la solución.

Todo esto me recordó el legado del escritor venezolano Augusto Mijares, quien plantea rescatar las virtudes de Venezuela en su obra “Lo afirmativo venezolano”. Esta obra la escribe con el fin de buscar aquellos aspectos positivos y dejar a un lado lo negativo de Venezuela. Para ello, Mijares sostiene que debemos creer en nosotros y en nuestras capacidades como pueblo. Lo afirmativo nace del ejercicio de la virtud ciudadana y del esfuerzo de cada venezolano por construir juntos un país mejor.

En este sentido, la actitud de los jóvenes indispuestos a asistir a la iniciativa cultural, definitivamente, no estaba en sintonía con lo planteado por Augusto Mijares, puesto que, para estos adolescentes, los aspectos negativos presentes en el país tienen más importancia y valor que una iniciativa cultural.

Discutir por horas sobre el tema saciaba la sed de estos apasionados jóvenes politiqueros enfocado en los problemas que el Gobierno de Venezuela ha traído al país.

Mis amigos son el claro ejemplo de que el hombre necesita "catarsis" para evitar desarrollar sentimientos negativos, sin necesidad de olvidar los problemas que día a día los acompañan. Lo cultural no puede quedar ignorado ni menospreciado por otros aspectos, solo porque se considere que unos son más importantes que otros.

Quizás los jóvenes tengan razón y solo se trate de un circo más - no lo sé - solo los políticos sabrán que habrá detrás de todo esto. Pero lo que sí sé es que la oportunidad de incluirnos está ahí y es lo que necesita el país, como dice Mijares. A veces pensamos que somos diferentes solo porque no opinamos igual políticamente hablando, pero todos los venezolanos poseemos una sola cultura que nos une y mientras estemos dispuestos a convivir en paz, romperemos las barreras mentales que uno mismo se impone. De esta manera tendremos más oportunidades de surgir como un país unido.

El final de esta historia - me refiero a la discusión de mis amigos - sonará cliché, pero así fue: Uno de los jóvenes que más se quejó y más negativo fue, en un par de semanas, se irá del país. ¿Razón? "No hay futuro en Venezuela" ¿Nuevo destino? Estados Unidos... Sí, que cliché. Al parecer, ahora lo negativo venezolano suena a cliché.





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